miércoles, 1 de diciembre de 2010

Aprenda inglés con Brad Pitt y Angelina Jolie

Profesionales de la educación invitan a revisar la versión original en cine y televisión - Pero, ¿menos doblaje significa aprender mejor idiomas? (El País, domingo 7 de noviembre de 2010).

«Es tal la polvareda que el asunto ha levantado y tantos y tan encontrados los pareceres, coléricamente mantenidos, que, ciertamente, un espíritu no demasiado combativo se queda un punto en suspenso antes de arriesgarse a meter baza en partida tan disputada». La partida en cuestión es el debate alrededor del doblaje de las películas extranjeras en España y quizá el lenguaje la delate, esta advertencia tiene más de 70 años. Juan de Baeza, periodista de la revista Cinegramas, introducía así un reportaje publicado en el número de septiembre de 1934.
Hoy seguramente el tono del redactor sería distinto, aunque sus temores, parecidos. Porque las pantallas de los cines solo representan uno de los medios y soportes de difusión de las películas; porque el público de 2010 está formado en su mayoría por un exigente Homo televisivus y porque las proyecciones en lengua original -y su relación con el dominio de idiomas, sobre todo el inglés- aún despierta pasiones.
Uno de los últimos en sumarse al debate fue el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, quien hace unas semanas reflexionó. ¿Se debe tomar la decisión de no doblar películas para apoyar el aprendizaje de idiomas? En su opinión, se trata de una opción que «incide de manera determinante en el conocimiento de idiomas». Si bien reconoció que España cuenta con una industria y unos profesionales del doblaje muy cualificados, dijo que «también es evidente que en los países donde no se doblan las películas, ello incide claramente en el conocimiento de lenguas».
España es el cuarto Estado en la cola de la UE en dominio de idiomas extranjeros, según un reciente informe de la agencia comunitaria Eurostat. Y esos países a los que aludía el ministro son, entre otros, Suecia, Dinamarca, Holanda, Noruega, Filandia, Eslovenia... De todas formas, aunque Gabilondo aclaró que la versión original, actualmente accesible en algunas decenas de salas en grandes ciudades, no se convertiría en una “panacea” para solucionar el problema, tras sus palabras no tardaron las reacciones.
Julio Morales Merino, director de la escuela de interpretación Doblarte de Madrid, además de traductor y adaptador de series, es contundente: «¿Por qué si hay que enseñar idiomas no prohíben la profesión de traductor y que cada cual se las apañe como pueda para leer a Shakespeare en su idioma o a Schiller en alemán o a Tolstoi en ruso?»
Es una exageración, pero la opinión de Morales refleja una preocupación de dobladores, exhibidores y distribuidores. La semana pasada la Federación de profesionales del doblaje y la sonorización calificó de “impreciso” el argumento que vincula doblaje y escaso conocimiento de idiomas extranjeros. Respalda su postura un informe de la UE. El documento Study on dubbing and subtitling needs and practices in the european audiovisual industry, que abarca 31 países, destaca que “es arriesgado concluir que, la versión original subtitulada favorezca el aprendizaje de ningún idioma, y que el doblaje sea el causante de un nivel inferior de conocimientos lingüísticos”.
Pese a ello, los profesores consultados coinciden en que incluso una exposición indirecta a una lengua puede ayudar a dominarla. Paul Kelly, docente de inglés con más de 20 años de experiencia en Australia, Reino Unido, Italia y España, habla de percepción. «Aunque sea una actividad pasiva, proporciona mucha información, quizás a un nivel inconsciente, sobre el idioma. No solo se trata de estar expuesto a giros», explica. «Se trata más bien de familiarizarse con la música del lenguaje, con cómo se expresa, con la entonación... Esto es algo muy difícil de enseñar en una clase porque los alumnos solo tienen un modelo, el profesor, que en muchos casos cambia su forma de hablar por no estar en contacto con otros nativos, y esto también ocurre de forma inconsciente», añade.
David Overton concuerda y aporta su experiencia: «Los estudiantes de países sin doblaje, donde solo se proyectan películas con subtítulos, suelen tener mejor comprensión del inglés hablado, mejor fluidez y más vocabulario». Sencillamente, «tienen mejor feeling del idioma». «Por otra parte, muchos, como los sudamericanos, suelen tener más dificultades con la gramática que los españoles porque han tenido menos estudios formales», aunque en algunos países de América Latina circulen más películas en versión original que en España.
La profesora Karen Hees insiste, en cambio, en la importancia de la emisión de programas y series en versión original en televisión. En la era de la TDT y de los canales de pago, la televisión podría convertirse (superados algunos inconvenientes técnicos) en una oportunidad más para acostumbrarse a los idiomas (lo que en el 90% de los casos quiere decir adaptarse al inglés y a las producciones de Hollywood o de la industria estadounidense). Fox publicitó en las últimas semanas la emisión en inglés, con subtítulos en español, de la última temporada de House.
Esto, recuerda Pablo Viñuales, director de programación de la cadena, se hace desde hace varias temporadas con los estrenos adelantados de series como House, Caso abierto o 24. ¿Los motivos? «Lograr acercarnos más al estreno en EE UU y satisfacer la demanda de un grupo importante de espectadores de la televisión de pago para los que la emisión en versión original subtitulada es un valor añadido», explica. Desde esta temporada, además, también se puede en Digital+ con la opción de la versión en inglés con subtítulos, «precisamente porque sabemos que hay una parte de nuestra audiencia que lo prefiere», aclara.
En cualquier caso, la historia enseña que la mayoría del público se acaba adaptando a la oferta existente. Hubo un tiempo, en los primeros años del cinematógrafo, en que los actores y el narrador se expresaban a través de rótulos. Más tarde, la técnica les dio el habla y ahí empezaron las complicaciones. Las películas mudas tenían un código y las sonoras, otro, además de un mercado que desde sus inicios tuvo una vocación muy internacional. El cine ya era una industria y quería el mayor número de clientes. A veces, a costa incluso del desarrollo de un guión. Uno de los argumentos más frecuentes de los defensores de la versión original es la vinculación del arraigo del doblaje en España con la censura franquista.
Cierto es que las esperpénticas maniobras de la comisión de censores de la dictadura llegaron a destrozar -y solo es un ejemplo célebre- la historia de Mogambo, de John Ford, ya que en la España de los cincuenta era inconcebible que el personaje interpretado por Grace Kelly, una mujer casada, pudiera mantener una relación adúltera con Clark Gable. El doblaje y unos diálogos modificados ayudaron en ese caso a convertir al marido de Kelly en su improbable hermano. Así, el adulterio pasó a incesto. Pero, además de una trama coherente, ¿escuchar a los protagonistas en su idioma habría ayudado al público español a aprender inglés? Y, después de sufrir durante décadas un doblaje forzoso, ¿sería ahora legítimo imponer la versión original?
Elena Palacios, 23 años de oficio a sus espaldas (voz de personajes de Padres forzosos, Caso abierto, Urgencias, Lost...), opina que «al cine no se va para aprender inglés, que para eso están las escuelas», y señala a algunos compañeros de profesión como responsables de una “campaña de demonización del doblaje”. «Creen que la razón de que el público no vaya a ver cine español la tienen los actores de doblaje, están dispuestos a darnos un empujón, sin la oportunidad de debatirlo o simplemente de defender nuestra postura» y recuerda que en «en Estados Unidos forma parte del aprendizaje de un actor» antes de preguntarse: «¿Por qué no dejamos las cosas como están, con libertad para escoger?»
Licia Alonso, como muchos actores, cree que hay otras prioridades. «Lo que hay que defender es un buen cine, unos buenos guiones, un buen trabajo en general. Como actriz de imagen además de mi faceta como actriz de doblaje, deseo que haya mucho cine, muchas series de televisión, muchos teatros repletos», cuenta. «Cuando al público se le da un buen producto en nuestro idioma, su respuesta es masiva».

2 comentarios:

"S" de Santi dijo...

a mi que las doblen,me da igual. Imagino que mucha gente preferirá, lógicamente, una doblada a una en versión original. Sobre todo porque al indicar VO entendemos siempre que es una película rodada en inglés, pero hay mucho cine en francés, alemán o persa, por ejemplo, que no entendería ni papa si no es con doblaje (o subtítulos).
Aún así, prefiero una película original que doblada.
Aún recuerdo, como anécdota, haber visto alguna película pirateada en Bielorrusia (no es coña) que estaba doblada por un tío. Y cuando escribo un tío es así; una sola persona y masculina que doblada a TODOS los personajes. De coña!!!!

El último que apague la luz dijo...

¡Pero qué "apañao" el amigo bielorruso, je, je!
La verdad es que mucha gente en España es de la filosofía de «¡Si es que no me da tiempo a leer los subtítulos y ver la película la mismo tiempo!» (Lo cual dice bien poco a favor de su formación, por lo menos en habilidades lectoras, sea por la causa que sea).
Otros van más allá, como el tal Julio Morales Merino, cuando rebuzna eso de «¿Por qué si hay que enseñar idiomas no prohíben la profesión de traductor y que cada cual se las apañe como pueda para leer a Shakespeare en su idioma o a Schiller en alemán o a Tolstoi en ruso?»
Como dijo aquél gran filósofo: «Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa». Que en versión castiza quiere decir: «No seas lechón y no confundas la velocidad con el tocino.»
Yo, sea en la lengua que sea, prefiero la versión original. El actor de turno siempre se habrá metido más en el papel que el mejor de los dobladores.