martes, 11 de mayo de 2010

Encriptar / Desencriptar


El DRAE define cifrar así: ‘transcribir en guarismos, letras o símbolos, de acuerdo con una clave, un mensaje o texto cuyo contenido se quiere proteger’. Esta acepción sigue especialmente vigente en la actualidad —en especial dentro de la informática—, en donde, además de mensajes, se convierte en código cifrado cierta información o datos reservados.
“Encriptar” y “desencriptar” son calcos innecesarios del inglés “encrypt” (/en'krɪpt/) y “decrypt” (/diːˈkrɪpt/) respectivamente, muy populares en el ámbito de (perdón, a nivel de) la informática y las comunicaciones para designar la acción de preparar un fichero o mensaje para que sólo pueda interpretarse si se dispone de su contraseña o clave. No obstante, muchos informáticos me han comentado cómo es fácil discernir quiénes son aficionados en la materia de la criptografía (del griego “κρύπτω” —krypto—, “oculto”, y “γράφω” —graphos—, “escribir”: literalmente, “escritura oculta”) según si utilizan los neologismos “encriptado/desencriptado” o el castellano “cifrado/descifrado”, e incluso si cometen redundancias como «se necesitan varios ordenadores muy potentes y mucho tiempo para “descifrar” un mensaje “encriptado”». También serían válidos términos como “codificar/de(s)codificar”.

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