martes, 11 de mayo de 2010

Empowerment / Empoderamiento


Según Infoempleo, tanto el término anglosajón como su brutal traslación se refieren al ‘modelo de gestión empresarial basado en la delegación de poder entre los empleados que han sido previamente informados’. ¿Qué tienen de malo los términos “delegación” o “atribución de poder”?
En castellano tenemos el término en desuso “empoderar”, sinónimo de “apoderar” (basado en la palabra “poder”) : ‘dar poder a otra persona como representante’; ‘poner algo en poder de alguien o darle la posesión de ello’; ‘hacerse dueño de algo, ocuparlo, ponerlo bajo su poder’; ‘hacerse poderoso o fuerte, prevenirse de poder o de fuerzas’.
“Empoderar” y “empoderamiento” son neologismos del campo del feminismo y de la ayuda social y económica que etimológicamente podrían sustituirse por “potenciar” y “potenciación”. Sin embargo, “empoderamiento”, que surgió de la traducción de su equivalente inglés “empowerment”, una de cuyas definiciones es ‘otorgamiento de poder’, fue acuñado y tomó impulso con la internacionalización de la lucha de las mujeres por avanzar socialmente (los primeros registros en idioma español coinciden con los preparativos de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer de 1995), por lo que cuando se intenta traducir “empowerment” por “potenciación” no se llega a trasmitir su significado actual. “Empoderar” atañe a las relaciones de poder en la sociedad, se trata de dotar de poder a grupos o personas desposeídas, marginadas, segregadas o discriminadas, pero también dotarlas de autoestima. Es por ello que sería más factible parafrasear con “facultar”, “conferir poder”, “imbuir de poderes”, “emancipar”, “dar autoridad”, etc.


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