miércoles, 7 de abril de 2010

Parquear el carro o vacunar la carpeta


La Nación. Jueves, 08 de marzo de 2001.

El "spanglish" cobra vuelo en EE.UU.
Uno de cada 10 residentes es hispano.
Es frecuente la mezcla entre el español y el inglés.
La palabra "almacén" puede derivar en "grosería" (por grocery ) y otras calamidades.

Carlos Caíque Weidemann, empresario argentino radicado en Rockvielle, Maryland, no podía creerlo: uno de sus empleados, de origen salvadoreño, no entendía por qué en la oficina de Seguridad Social nadie había prestado atención a su pedido. "Sólo dije que iba a aplicar (to apply, presentar) una forma (form, solicitud) para un excuse me (permiso) de trabajo", contó, desanimado. Nadie había entendido qué diablos quería.
En otra ocasión, los ojos de Susan, la señora de Caíque , cobraron el aspecto de un dos de oro: la mucama, también salvadoreña, iba a llegar con demora. Todo bien, pero no parecía convincente el motivo expuesto. "Tengo el sancocho en la cueva , señora", se disculpó por teléfono.
Quiso decirle que tenía la carne en el horno. Horno que, en "spanglish", no es cueva, como en América Central, sino estufa (stove). Y que, en realidad, es la cocina en sí (el electrodoméstico, convengamos).
Uno de cada 10 residentes de los Estados Unidos nació en otro país, según el censo; la mitad de ellos es de origen latinoamericano. La mezcla entre el español nativo y el inglés adquirido suele derivar en frases deshilachadas en ambas lenguas. Pensadas en una y expresadas en la otra.
Como parquear (estacionar, to park) el carro (auto, car) o la troca (camión o camioneta, truck). O pedir un estimado (estimate, presupuesto). O llamar para atrás (to call back) por teléfono. O invitar broders (amigos, aunque provenga de brother, hermano) a comer una barbacoa (barbecue, parrillada) o tomar una soda (gaseosa). O introducir (presentar, to introduce) a alguien.
O ajustar una canilla que liquea (gotear, to leak), una boila (boile, caldera) o un abanico (fan, ventilador). Artes y oficios tan dignos como ser rufero (reparador de techos, roof). O dealer (vendedor, sobre todo de vehículos). O norsa (enfermera, nurse). O plastero (yesero, de plaster, yeso). O ingeniero (engineer, título pomposo de los encargados de los arreglos generales en los edificios).
Empleado para grosería.
De ahí que en los accidentes pueda haber casualidades . No son casualidades, sino pérdidas, heridos, bajas, desgracias (casualties). Y que en los velatorios exista el riesgo de expresar simpatía (sympathy, compasión o pésame) a los deudos.
Una grosería. Que, hablando mal y pronto, significa almacén (grocery). Razón por la que no hay que darse por aludido si uno lee en un aviso clasificado: "Se busca empleado para grosería".
Susan no advirtió en un primer momento que la mucama estaba cuqueando (cocinar, to cook). Ni pensó que fuera a quitear (renunciar, to quit). Su trabajo, después de todo, consistía en vacunar la carpeta (pasar la aspiradora, vacuun cleaner, por la alfombra, carpet) y en otros quehaceres domésticos. Y ella, a su vez, era una buena boss (jefa) que pagaba cash (en efectivo) cuando trabajaba overtime (horas extras).
La mucama, al día con sus taxes (impuestos), tenía excuse me de trabajo. Una ventaja en el Primer Mundo. Que, you know , no reconoce bordes (borders, fronteras).

Por Jorge Elías.
De la Redacción de La Nación.

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