lunes, 19 de abril de 2010

Downsizing (/ˌdaʊnˈsaɪzɪŋ/) / Rightsizing (/rɪˈsaɪzɪŋ/) / Rethinking (/ˈriːˈθɪŋkɪŋ/)


No sé si como eufemismo (al igual que “reorganización”, “reestructuración”, “reajuste”, “rediseño” o “reconversión”) o simplemente para cachondearse del prójimo, estos son hoy en día los términos empleados para designar una ‘reducción o recorte de plantilla o personal’, ‘restricción de gastos’ o, con un sentido más general, la ‘reducción del tamaño de una empresa’, supuestamente para mejorar los sistemas de trabajo y mantener la competitivad de la organización, aunque en realidad suele coincidir con la salida al mercado del penúltimo modelo de todoterreno de lujo en el concesionario habitual del empresaurio de turno.
No es casualidad que, si buscamos “downsize” en Wikipedia, nos remite directamente a “layoff” /ˈleɪɒf/ (“despido”). El Oxford Dictionary of Business and Management lo define como ‘to fire some employees and/or reduce plant and equipment’ (‘despedir empleados o reducir instalaciones y equipos’).
En el campo del automovilismo, “downsizing” se refiere a la reducción en la cilindrada y en la masa del motor para, sin perder prestaciones e incluso mejorando el rendimiento, rebajar los consumos y las emisiones contaminantes de un vehículo.

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