lunes, 22 de febrero de 2010

«Strolling» por Madrid

Estupenda columna de Andrés Ibáñez en su sección "Comunicados de la tortuga celeste", en el ABC Cultural del 3 de octubre de 2009


Domingo en Madrid. Después de comer en Gino’s, damos un paseo. Vamos caminando por Velázquez, y al cruzar María de Molina pasamos frente al Work Center de la esquina. Yo comento esta moda que hay de ponerle nombres ingleses a todo. Como para corroborar mis palabras, nos encontramos a continuación una tienda de flores que se llama Natural Bouquets y una tienda de decoración que se llama By Matriskis. ¡Menuda casualidad! Son cosas que pasan. Uno piensa en un amigo al que no ve hacía años, y aparece por la esquina. En la siguiente esquina, precisamente, hay un establecimiento de manicura que se llama The top nail, y en un panel publicitario un cartel de un espectáculo llamado Jazzing flamenco. ¡Las casualidades se suceden!
Ahora ya toda la familia está alerta, y mis hijos se ponen a buscar nombres en inglés por todas partes. Pasamos por un taller de «Servicios del automóvil» que tiene el cartel High standing y luego por un establecimiento llamado Le Club que, es verdad, no es inglés sino francés, pero que tiene el subtítulo de Beauty Store. Luego hay otra tienda llamada Body Bell y así llegamos a Bo’Finn, el pub irlandés de la esquina de Diego de León, que anuncia Pool table («mesa de billar») y Major Sports Events on Screen («espectáculos deportivos en pantalla»). Pero es lógico que un pub irlandés tenga carteles en inglés. Y además Bo’Finn no es inglés, sino irlandés. Vale.
Asombrados. Tampoco cuenta el cartel del musical Grease que encontramos al cruzar Diego de León. Pero luego vemos un restaurante llamado Mood y luego una tienda de artículos de piel que se llama Big Five y una de estética, I love me, y un banco gallego que se llama, quién sabe por qué, Banca Premier. Y un establecimiento de Skandia que se anuncia como A member of the Old Mutual Group. Bajamos por Juan Bravo, y pasamos un Starbuck’s Coffee y un Le Pain Quotidien que tampoco cuentan. Doblando por Lagasca, encontramos una tienda de muebles que se llama Natuzzi, lo cual era esperable dado que estamos al lado de la embajada de Italia. Pero el cartel de promoción pintado en el escaparate dice Fifty years with you. Ya asombrados nos encontramos con un supermercado Dia, y bajo su logo, ¡la palabra Market! Cruzamos Padilla.
Dar el pego. Hay una tienda de zapatos llamada About Shoes, una de antigüedades llamada Vintage que tiene un cartel de un servicio de seguridad donde pone Siemens. Security Systems, y una de jardines que se llama Greendesign y una peletería que anuncia Nice Things y que dispone de un Show Room, y una de bolsos que se llama Furla Talenthub, y una galería que se llama The Thai Gallery y una sastrería llamada Mangas que anuncia Made to measure («hecho a medida») y una tienda que se llama Ethic (cerrada por reforma) frente a un Mothercare y luego una tienda de moda que se llama Miss Sixty y un taller de publicidad que se llama Carprinter y una zapatería que se llama Nine West y una tienda que se llama The Costume House. Y sólo hemos llegado hasta Ayala. En cuya esquina hay una tienda que anuncia Clothes and Shoes («ropa y zapatos»). Y la lista sigue, y sigue.
Claro, me dirán ustedes. Eso te pasa por pasear por barrios pijos. De modo que al día siguiente pruebo en la calle Cartagena, en el popular distrito de la Prospe. Y encuentro una tintorería que se llama Press to, una tienda de informática que se llama PC Box expert’s center, un Fashion Market Co., un herbolario que se llama Golden class, una tienda de cartuchos de ordenador que se llama Prink Toner y bajando por López de Hoyos una tienda donde se venden Motocycles y una tienda de muebles llamada Mediterranean Homestore, otra que se llama Avant Haus (que no es inglés, sino alemán) y otra que anuncia un Outlet o «liquidación de stock». Luego subo de nuevo en dirección a la plaza de Prosperidad, y encuentro una peluquería Spejo’s, una óptica Visionlab y una tienda de teléfonos llamada, como es lógico, The Phone House. Parece que todo lo good, todo lo new, todo lo realmente exciting hay que ponerlo en English. Me pregunto why. Quizá porque nosotros no hacemos cosas nuevas, or maybe because sentimos que todo lo nuevo viene del mundo anglosajón o quizá, more perversely, porque intentamos dar el pego poniendo un English name a las cosas de siempre para que parezcan super cool. Mi familia me pregunta que what point am I trying to make. La verdad, no sé. No hay point. Como Guillermo Brown, me limito a constatar un hecho.

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