miércoles, 27 de enero de 2010

Buqué


Calco del francés “bouquet” /bukƐ/ (“ramo”) que en castellano utilizamos para referirnos al aroma que adquiere el vino durante su proceso de envejecimiento, el cual se percibe agitando la copa y dejándola reposar, e incluso a un ramo de flores (también, en el campo de la cocina o la gastronomía, se denomina “bouquet garni” a un ramillete de hierbas aromáticas utilizadas para preparar un plato). Curiosamente, hay gente (perdón, hay a gente) que, mezclando ambas posibilidades, piensa que el término se refiere a la variedad y calidad de los vinos que podemos disfrutar en un establecimiento en concreto; por lo menos, así me respondieron hace años dos antiguos y simpáticos compañeros de trabajo, Ricardo y Pedro, al preguntarles si les había gustado un restaurante donde habían cenado la noche anterior: “el buqué es excelente”. Es lo que tiene pretender ser refinado aportando mucha fachada pero poco contenido.
No son admisibles formas híbridas como “buquet” o “bouqué”, que no son ni francesas ni españolas.

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