jueves, 15 de octubre de 2009

Bizarro



Curioso viaje el de este préstamo, primero llegado desde el italiano y, más recientemente, desde el inglés y el francés.

El vocablo italiano “bizzarro” (“iracundo”, “colérico”) llegó al español con los significados de “aguerrido”, “bravo”, “corajudo”, “valiente”, “arrojado”, “gallardo”, “esforzado”, “generoso”, “lucido”, “airoso” o “espléndido”. Más recientemente, por influencia del francés “bizarre” (/bizaʀ/) y sobre todo del inglés “bizarre” (/bɪ’zɑ:(r)/), adoptó los sentidos de “extraño”, “curioso”, “estrambótico”, “rarísimo”, “insólito”, “extravagante”, “chocante”, “anormal”, “atípico”, “excéntrico”, “estrafalario” e incluso “que raya la estupidez”. Así lo recoge el Diccionario de americanismos, que indica que se trata de una voz utilizada principalmente en Puerto Rico, Chile y Argentina (además de en Venezuela con la acepción de ‘Bajo, despreciable, malsano’). También aparece recogido en el Diccionario del español actual, en el de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua y en el Diccionario de uso del español, de María Moliner, que ya en su primera edición señalaba que se empleaba con el sentido de ‘Extravagante, sorprendente o gracioso’.

Del mismo modo, “bizarría”, que nos llegó del italiano con la denotación de “gallardía”, “valor”, “generosidad”, “lucimiento” o “esplendor”, ha cambiado su significado por el de “rareza” o “extravagancia”.

Si bien no tiene sentido rechazar un préstamo reciente de una lengua por el hecho de que nos guste más otro préstamo más antiguo de otra lengua, es una pena olvidar la etimología de tan bella palabra, que evoca novelas de caballeros y tiempos de capa y espada.

En el lenguaje médico, asimismo por influencia del inglés, también está muy arraigado el término “bizarro” para referirse a cuadros clínicos atípicos, raros, extraños, poco convencionales o cuya sintomatología sea difícil de catalogar dentro de un diagnóstico o síndrome específico.

No hay comentarios: