miércoles, 6 de mayo de 2009

Briefing (/'brɪ:fɪɳ/)


Si alguna vez les invitan a una “sesión” o “reunión informativa”, no se les ocurra acudir, pues sin duda será un auténtico bodrio carente de todo interés. Si reciben un “informe”, tampoco se les ocurra leerlo, ya que estarán perdiendo el tiempo. En cambio, si alguna vez son invitados a un “briefing” (o, aún mejor, si les dicen que los van a “brifear”), mi consejo es que cancelen todos sus compromisos para asistir a tan singular acontecimiento (y no olviden mejorar su look con sus atuendos más fashion, puesto que seguro que habrá varias celebrities entre el resto de asistentes). Asimismo, si reciben un “briefing”, léanlo con atención: seguramente contenga información de vital importancia para el destino de la humanidad.

Aunque el cosmopaleto medio juraría por sus filtros de Instagram que se trata de un anglicismo, la mayoría de las acepciones con las que utilizamos este popular palabro no se dan en inglés, sino que son inventos genuinamente españoles. No deberíamos considerarlo un sinónimo de “reunión”, ya que “briefing” tiene diferentes significados dependiendo de dónde se use:
En el ámbito militar (sobre todo en la aviación) y en el buceo profesional o deportivo, el “briefing” es una breve reunión formal, meramente informativa, previa a una misión (o inmersión) que se celebra con un formato específico y contenidos normalizados.
En publicidad o diseño es un documento de formato normalizado en el que la empresa que desea un producto explica sus necesidades estratégicas para que la agencia de publicidad o estudio de diseño pueda hacerle una oferta concreta. En inglés, para referirse a este concepto utilizan el término “brief” (/briːf/) como sustantivo, por lo que el salto de “brief” a “briefing” con el significado de documento-resumen es un invento de la comunidad publicitaria hispanoparlante.

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